“La Vida es hermosa!!!
Quiero vivir por todo lo que me arrebataron...
Tengo que buscar la forma de aprender qué hacer para que a otras personas no les pase lo mismo, para que no se
siga repitiendo esto; para que este dolor que yo estoy viviendo,
no se repita en otras madres; para que esos sueños rotos de
muchachos vilmente asesinados tengan posibilidad de florecer"...

Testimonio de una mujer en situación de refugio acompañada por el SJR en fronteras Colombo - venezolanas.

El SJR Latinoamérica y el Caribe nos comparte el artículo "Día Internacional de la Mujer. Mujeres Refugiadas y Desplazadas en pie de lucha por sus Derechos" donde nos recuerda la tragedia que vivieron un día estas mujeres víctimas del desplazamiento forzado y la realidad dura que continuamente afrontan en su condición de desplazamiento o refugio:

"El Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe se une a la celebración mundial del Día internacional de la mujer, fecha en la que resaltamos especialmente el esfuerzo, valor y empeño de las mujeres que acompañamos en cada uno de los países en donde nos encontramos actualmente: Venezuela, Ecuador, Panamá, Colombia, Haití y Republica Dominicana.
A diario escuchamos en nuestra labor historias de mujeres sobrevivientes de diferentes formas de violencia. Sin duda, son las más vulnerables entre los vulnerables, son víctimas de todo tipo de violencia por parte de sus familias, la sociedad, los conflictos internos, el Estado y de la indiferencia de quienes detentan cualquier tipo de poder.

Las mujeres en situaciones como el desplazamiento y el refugio, que han tenido que salir de sus tierras protegiendo su vida y la de sus familias, son víctimas de diferentes actores al ser obligadas a huir, y sin embargo en los lugares de acogida sus derechos siguen siendo vulnerados debido a que no tienen acceso a éstos con la celeridad debida ni con el trato diferencial justo que demanda su condición de madres y cabezas de familia, sumada a agravantes como las violencias sexual y sicológica, derivadas de los conflictos armados y los procesos de adaptación a sus nuevos contextos.

Los equipos del Servicio Jesuita a Refugiados acompañan en su diario vivir a estas mujeres, apoyándolas en procesos de construcción o reconstrucción de sus proyectos de vida mediante acciones tendientes al empoderamiento de sus derechos, fortaleciendo sus procesos organizativos y los de sus comunidades, y adelantando acciones de incidencia para garantizar su acceso pleno a los derechos como personas en situación de desplazamiento y refugio, principio de reconocimiento primordial para el pleno acceso a sus derechos como mujeres en situaciones de movilidad humana.

En la celebración de este día los equipos del SJR acompañan a las mujeres en situaciones de desplazamiento y refugio en acciones de divulgación y exigibilidad de derechos. Un ejemplo de ello son las acciones del equipo del SJR Venezuela y Ecuador. En las fronteras colombo venezolanas se realizarán marchas, jornadas de sensibilización y servicio social, y talleres sobre violencia intrafamiliar del 8 al 10 de marzo en Guasdualito, Nula y San Cristóbal, y el equipo de Ecuador los días 13 y 14, llevará a cabo el Tercer Encuentro de Mujeres en Contextos de Movilidad Humana en el Centro del Vicariato de Santa Cruz en la ciudad de Esmeraldas, zona limítrofe con Colombia.

La lucha de las mujeres por sus derechos data de aproximadamente trescientos años atrás; muchas de ellas a pesar de perder en ello su libertad y su vida, lograron el reconocimiento de sus derechos y su igualdad ante la ley. Es lamentable ver el estado de desprotección y la desigualdad social a la que se enfrentan hoy en día pese a la existencia de diversos instrumentos internacionales promulgados y ratificados por los Estados para garantizar su cumplimiento y protección.

Hoy exaltamos la lucha de aquellas mujeres que alzan la voz exigiendo sus derechos y que levantan la bandera de la esperanza en los lugares donde su voz ha sido acallada, e instamos a la sociedad civil a promover acciones tendientes a la protección y cumplimiento de sus derechos en todo el mundo, especialmente de aquellas mujeres que han tenido que vivir situaciones de movilidad humana como el desplazamiento y refugio.


El SERVICIO JESUITA A REFUGIADOS (JRS por sus siglas en ingles) es una organización católica internacional que trabaja en más de 50 países, con la misión de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y desplazados forzosos. La misión confiada a JRS comprende a todos los que han sido apartados de sus hogares por los conflictos, los desastres humanitarios o las violaciones de los derechos humanos, de acuerdo con la enseñanza social católica que define como refugiado "de facto" a múltiples categorías de personas.

www.sjrlac.org

Documento tomado en la pagina de los Jesitas Provincia Colombiana http://www.jesuitas.org.co/documentos/NoticiasAldia/080310.html

Para Pensar

*Mi experiencia como maestrillo en Chad.

Cuando llegué al Chad, lo primero que que vi fue misioneros jesuitas, hermanas y seglares que con profesionalidad y lealtad se ocupaban de un hospital rural en el sur del país. Yo, como médico, debía introducirme en dicha estructura. El choque fue enorme: ver en qué condiciones sanitarias estaba la población me dio, sobre todo en un primero momento, el empujón más fuerte para empezar a moverme. En mis primeros meses en el Chad mi compromiso fue tratar de comprender cómo diagnosticar las enfermedades. La desproporción entre recursos y problemas a resolver, la mortalidad y la agresividad de las enfermedades que cada día tenía ante mis ojos, volvió aquella temporada muy difícil y pesada. Mis motivaciones fueron puestas a prueba:¿ por qué había pedido ir como médico jesutia al Chad? Día tras día, gracias a las conversaciones con otros religiosos, párrocos o seglares me di cuenta poco a poco de la realidad que me rodeaba.

Caí en la cuenta de que la Iglesia no estaba empeñada sólo en una obra de pastoral rural, sino también en impulsar el desarrollo para el bienestar de la población, en particular en salud y educación. En el Chad es común que la parroquia se haga cargo de una red de dispensarios, de escuelas primarias o de cooperativas agrícolas. A menudo la eficacia de estos esfuerzos estriba en la capacidad para encontrar ayudas y financiación en otros lugaresm fuera del país, vista la incapacidad del Estado para ocuparse de las necesidades primordiales de la población. He conocido misioneros que han sido capaces de construir a lo largo de los años una red de amistades dispuestas a sostener estructuras parroquiales, enviando recursos económicos y humanos en un verdadero espíritu de colaboración y gratuidad. Por otro lado, una de las preocupaciones del clero local ha sido justamente cómo seguir asegurando la vitalidad de estas redes de apoyo, haciéndoloas independientes de un misionero individual. En este logro se jugará mucho la credibilidad de la Iglesia respecto de los pobres: ¿seréis fieles a lo que habéis empezado?¿O ha sido un sueño, una chispa de ingenio o de generosidad de un hombre llegado de lejos?

Después de varios meses de trabajo me invitaron a participar en un foro de jesuitas y colaboradores sobre diversas realidades africanas, entre ellas la lucha contra el SIDA. La reunión tenía lugar en Nairobi, así que tuve ocasión de conocer AJAN (African Jesuit Aids Network). Pude compartir con los hermanos que trabajan en distintas partes de África, pude reflexionar y orar sobre los desafíos de la Iglesia y de la Compañía en África y todo esto me abrió los ojos sobre muchas cosas, pero sobre todo sobre mí mismo. Volví al Chad aparentemente sin muchas respuestas, pero con algo claro: como religiosos la prioridad era ser capaces de amar. Si en Occidente parece que la lucha contra el SIDA es cuestión de moral sexual y gira alrededor del uso de preservativos, en el Chad aprendía que la justicia también tiene su importancia vista la escacez de ARV (tratamiento antirretroviral), y de infraestructuras disponibles. Pero en Nairobi comprendí que en realidad todo se basa en el amor. ¿Iba a ser capaz de que los enfermos se sintieran realmente queridos? Cuanto más crecía esa pregunta en mí, más disminuía la disparidad entre recursos y problemas, y yo empezaba a comprender que el amor se juega en el campo de las posibilidades que uno tiene en un preciso momento y ante una persona concreta. El resto deja de tener valor, la idea de qe lo que uno "podría hacer si" no era más que un pensamiento inútil que entorpecía la cosa más importante: transformarse en acción para el otro porque amar es actuar.

*Fragmento. Renato Colizzi SJ. Promotio Iustitiae N.100, 2008/3.